Para la realización de esta Guía se han entrevistado 70 empresas, entre grandes, medianas y pequeñas, del retail, la confección y la industria de cabecera —incluida la producción de calzado— y con diferentes grados de avance en materia de reporte.
Estas entrevistas se han llevado a cabo con tres objetivos principales: en primer lugar, evaluar los distintos grados de avance en el reporte sobre sostenibilidad de una muestra significativa de empresas que ya lo vienen realizando; en segundo lugar, identificar las principales fortalezas y también las debilidades comunes a estos reportes; y, en tercer lugar, mostrar el camino a aquellas empresas que todavía no reportan, señalando por qué fortalezas empezar y en qué ámbitos mitigar debilidades.
A continuación, se presenta un breve reflejo de los resultados obtenidos, considerando, por un lado, grandes compañías —o conceptualmente próximas a ellas— y, por otro, pymes o empresas similares, cuyo cuestionario se ha basado en la norma voluntaria europea VSME.
Entre las primeras, el 100 % recoge información de sus proveedores globales y un 80 % lo hace de forma anual o semestral. Sin embargo, en conjunto consideran que tan solo un 45 % de estos proveedores comprenden adecuadamente los requerimientos que se les solicitan; otro 40 % opina que esta comprensión depende de si el proveedor ha trabajado previamente cuestiones relacionadas, y un 20 % estima que a los proveedores les cuesta entenderlos. Como principales dificultades identifican la falta de conocimiento, la falta de recursos o de tiempo y, con menor incidencia, las diferencias de desarrollo entre países.
Por otra parte, sugieren mayoritariamente un aumento en la importancia o el volumen de sus solicitudes. El 80 % cuenta con un equipo dedicado a la recopilación y el análisis de la información de proveedores, y un 70 % dispone de recursos para acompañar a las pymes que presentan dificultades en el reporte. Los principales motivos que exponen para estas acciones son la mitigación de riesgos en la cadena de suministro, la mejora reputacional de la marca y el cumplimiento de la normativa vigente.
Por último, algo más del 60 % considera que el principal motivo por el que su compañía exige o promueve certificaciones es su compromiso con la sostenibilidad, seguido, con un 45 %, de la mejora de la imagen corporativa. Cerca de un 30 % lo hace por cumplimiento normativo o legal; algo menos por diferenciación frente a la competencia y, finalmente, por debajo del 20 %, para cumplir requisitos de clientes o mercados internacionales.
En el ámbito de la gobernanza, algo más del 70 % solicita Códigos Éticos o de Conducta y el 80 % incluye cláusulas contractuales específicas. En el ámbito social, una abrumadora mayoría solicita no solo información, sino también evidencias. Por último, como principales fortalezas identificadas en el reporte medioambiental de sus proveedores, un 60 % las relaciona con sus conocimientos en materia de contaminación y economía circular. Sin embargo, solo el 40 % considera que estos proveedores entienden bien los conceptos relacionados con huella de carbono o energía; algo menos, el estrés hídrico y, finalmente, solo un pequeño porcentaje tiene en cuenta factores de biodiversidad.
Entre las segundas, algo más del 60 % de las pymes o empresas locales similares publica memoria de sostenibilidad o informe de progreso asociado al Pacto Mundial de la ONU, si bien el 40 % lo hace sin basarse en un referencial concreto. Además, el 75 % recibe solicitudes de información por parte de grandes clientes en materia de sostenibilidad, conoce qué es un informe sobre sostenibilidad o información no financiera y viene percibiendo un aumento de estas solicitudes con el paso del tiempo.
Por otra parte, aunque cerca del 50 % manifiesta que las solicitudes que recibe por parte de sus clientes son claras, un 65 % responde que necesita apoyo externo para darles respuesta. De forma general, todas coinciden en que les genera confusión encontrarse con situaciones en las que sus clientes solicitan auditorías con esquemas diferentes —e incluso propios— pero con requisitos muy similares, lo que provoca inversiones económicas y de recursos que no aportan valor.
En el ámbito de la gobernanza, las respuestas obtenidas reflejan la necesidad de reforzarla en sus niveles conceptuales. En el ámbito social, los conceptos están claros y constituyen, además, una prioridad en las auditorías efectuadas por sus clientes. Por último, entre las principales fortalezas identificadas en el ámbito medioambiental, todos los entrevistados muestran un amplio conocimiento en materia de contaminación y economía circular. Asimismo, han ido invirtiendo en la optimización del consumo de energía —debido, sobre todo, al impacto económico que este tiene en su cuenta de resultados—; las empresas que utilizan agua en su sistema productivo están muy concienciadas con este aspecto, adoptando medidas para mejorar su impacto, y cerca del 70 % calcula su huella de carbono, aunque no todas cuentan con planes de reducción de emisiones. Sin embargo, otros aspectos relacionados con la biodiversidad no están tan extendidos.
La Guía de Buenas Prácticas en Reporte Voluntario sobre Sostenibilidad se presentará el próximo 10 de febrero, en un evento organizado por el Observatorio del Textil y la Moda junto al Consejo General de Economistas, que se celebrará en Madrid en formato presencial y online.
La asistencia al evento requiere inscripción previa a través de este formulario, tanto para la participación presencial como para el seguimiento en streaming.