Diez recomendaciones para incorporar la regulación como aspecto relevante en la nueva era digital

Los dos talleres anteriores sobre digitalización los resumimos en su momento con las palabras de “curiosidad” y “compromiso” respectivamente. El tercero lo hemos construido alrededor de la palabra “confianza”. Y no sólo desde una óptica social, económica, tecnológica y, por supuesto, empresarial – tanto en nuestras capacidades individuales como en las oportunidades colectivas de la Industria desde su humildad para aprender, prudencia para decidir y ambición para exigirse metas – sino también legal ante las normas europeas y nacionales. De ahí que quisiéramos llevar a cabo este tercer taller bajo el título de: “IA, Digitalización y Observancia Regulatoria: sus retos, gobernanza y oportunidades o cómo gobernar la innovación”.

Este Mundial de Futbol nos ha dado claves: un equipo es siempre más que una suma individual de las capacidades. Un equipo es capaz de generar confianza hacia adentro, pero también hacia afuera, a los grupos de interés que son fundamentales para generar un marco propicio para la inversión. También en la definición de objetivos comunes y adopción de estrategias individuales que, a la par que diversas, confluyan en un todo colectivo. La transformación verde y digital de esta Industria debe beber de esas fuentes. Progresar todos juntos es siempre mejor idea.

Y, para ello, necesitamos de raíces (identidad), de alas (ilusión, propósito y movilización) y un mapa (u hoja de ruta) más propicio para una inversión basada en seguridad, estabilidad y expectativas. Desde 2017, la inversión en España sigue estancada en tasas en torno a un 20% del PIB de media. Insuficiente para modernizar la economía, la sociedad y la industria antes los actuales retos en innovación, digitalización y sostenibilidad. De ahí el enorme esfuerzo colectivo que será necesario afrontar – también por esta Industria – para abordar los retos futuros.

Así que, una vez dicho esto, pasemos a formular las diez recomendaciones extraídas del Tercer Taller de Digitalización del Observatorio del Textil y la Moda (y último de esta serie), desarrollado junto con E&Y e inaugurado por la Directora General de Inteligencia Artificial del Ministerio para la Transformación Digital, Aleida Alcalde, que nos pueden servir de guía para incorporar la normativa europea digital en esta nueva revolución:

Claves estratégicas

  1. Incorpora el cumplimiento regulatorio en el diseño de toda solución digital

El sector textil y moda debe adaptarse a nuevas exigencias regulatorias y demostrar un mayor control sobre una cadena de valor cada vez más digitalizada, interconectada y basada en datos. La regulación debe integrarse desde el diseño de procesos, productos y sistemas. La evolución normativa en ámbitos como la IA, la ciberseguridad y la trazabilidad requiere un enfoque coordinado entre negocio, tecnología, legal y gestión de riesgos. En Europa, este reto implica considerar la normativa sobre datos, gobernanza, ciberseguridad, inteligencia artificial y propiedad intelectual.

  1. Ten presente que el Pasaporte Digital no es un proyecto de etiquetado

El DPP es un proyecto de datos y gobernanza que, además de facilitar el cumplimiento normativo, debe reforzar el ecodiseño, la trazabilidad, la transparencia y la confianza en la cadena de valor. Las empresas europeas corren el riesgo de perder competitividad si no acompañan su fortaleza industrial con una mayor madurez digital. La implantación del pasaporte digital exigirá, por tanto, acelerar la digitalización del sector.

  1. Anticípate a la creciente exigencia regulatoria en Inteligencia Artificial

La regulación sobre IA evolucionará rápidamente en los próximos años. Las organizaciones deben prepararse para operar en entornos donde la explicabilidad, la supervisión humana, el control efectivo y la gestión de riesgos serán requisitos clave. La normativa europea establece obligaciones diferenciadas según el nivel de riesgo de cada caso de uso. Las organizaciones que demuestren un uso seguro, trazable y responsable de la IA podrán convertir el cumplimiento regulatorio en una ventaja competitiva. Especial atención merecen ámbitos como la biometría y la gestión de personas.

  1. Ciberseguridad, protección de datos y resiliencia de las cadenas

La digitalización, la automatización y la creciente interconexión con terceros amplían la exposición a ciberataques, brechas de datos y pérdida de propiedad intelectual. En este contexto, la Directiva NIS2 refuerza las exigencias de ciberseguridad para las entidades consideradas esenciales e importantes, en respuesta a un entorno de amenazas cada vez más sofisticado y acelerado por la evolución de la inteligencia artificial. Las empresas deben reforzar la protección de sus datos, sistemas y operaciones para preservar la continuidad del negocio y su reputación.

  1. Reforzar la soberanía tecnológica y reducir dependencias críticas

La competitividad futura dependerá también de la capacidad para evitar dependencias excesivas respecto a proveedores, infraestructuras o modelos tecnológicos concretos. La interoperabilidad y la capacidad de sustitución (desacople) deben considerarse criterios estratégicos de diseño.

Claves operativas

  1. La regulación como oportunidad si se simplifica, gobierna y anticipa

La regulación debe ser proporcionada y reconocer el coste de generar datos fiables en un sector todavía muy atomizado. Bien diseñada y anticipada, puede impulsar la competitividad del sector. Para ello, es clave aprender de industrias más avanzadas en trazabilidad y facilitar a las empresas la construcción y gestión de datos de calidad.

  1. Mapea productos, define la granularidad del identificador y anticipa la gobernanza de los datos relacionados con el Pasaporte Digital

Las empresas deberán avanzar hacia modelos de datos estructurados e interoperables, eliminando silos de información y reforzando su digitalización. Es clave preparar el mapeo de datos, la adopción de identificadores de trazabilidad y la adaptación de los sistemas ERP y PLM para el intercambio automatizado de información. Todo ello deberá alinearse con los estándares publicados, o bien en elaboración por la CEN-CENELEC JTC 24 (EN 18XXX), que configurarán la arquitectura del Pasaporte Digital.

  1. Desarrolla capacidades de auditoría, trazabilidad algorítmica y supervisión humana sobre agentes y sistemas

Las organizaciones deberán poder reconstruir cómo se ha generado una recomendación, predicción o decisión automatizada. Para ello, será necesario identificar los datos críticos y sus responsables, inventariar los sistemas utilizados, evaluar los proveedores tecnológicos y mantener evidencias y mecanismos de explicación que permitan responder ante auditorías, inspecciones o reclamaciones. Los modelos generativos siguen presentando riesgos de errores, sesgos o alucinaciones. Por ello, las empresas deberán implantar controles, validaciones y protocolos de revisión adaptados a la criticidad de cada caso de uso, definiendo además qué decisiones pueden automatizarse y cuáles requieren supervisión humana.

  1. Integra la ciberseguridad en todo el ciclo de vida de las soluciones digitales

La creciente digitalización, interconexión y automatización amplían la superficie de riesgo. Por ello, la ciberseguridad debe evolucionar desde una función de control a una capacidad transversal integrada en el diseño, desarrollo y operación de los sistemas. Las organizaciones deben evaluar el impacto de marcos regulatorios como NIS2 y asumir que la gestión de los riesgos de ciberseguridad es una responsabilidad directa de la dirección. Incluso cuando la norma no resulte de aplicación, conviene adoptar como referencia sus principales principios: gestión de riesgos, respuesta ante incidentes, continuidad de negocio, seguridad de terceros, protección de sistemas y datos, control de accesos y formación en ciberseguridad.

  1. Y evalúa las obligaciones regulatorias inherentes en materia de IA a cada caso de uso que implementes

Un enfoque práctico para identificar las obligaciones regulatorias de un sistema de IA consiste en determinar su ámbito de aplicación, evaluar si se trata de un sistema prohibido y, en caso contrario, clasificar su nivel de riesgo para identificar las obligaciones correspondientes en materia de transparencia, supervisión humana, monitorización o gestión del riesgo. Por ejemplo, aplicaciones como la generación de descripciones de producto o campañas de marketing suelen estar sujetas a requisitos limitados de transparencia, mientras que casos de uso relacionados con la selección, evaluación o gestión de personas están sometidos a exigencias significativamente mayores.

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