Cómo va a ser el futuro pasaporte digital de producto (I). Retos digitales: datos, trazabilidad y ciberseguridad

En primer lugar, hay que aclarar que este pasaporte (DPP) sólo va a ser obligatorio en aquellas categorías de productos sobre los que la Comisión europea apruebe un acto delegado derivado del Reglamento UE 2024/1781, al que frecuentemente denominados como de ecodiseño. Tras el acto delegado en prendas de vestir -que prevemos para 2027- seguirán prendas de hogar y, probablemente, calzado. Para el resto de los productos textiles la implementación de un pasaporte digital ser, por lo tanto, voluntaria. Para evitar dudas: entre las prendas de vestir se incluyen prendas laborales, uniformidad, deportivas y otras que, por ejemplo, no entren en categorías específicas como EPIS.

Pero, antes de entrar en detalles, hablemos -aunque sea brevemente- de aspectos generales del pasaporte. Centrémonos en lo que pretende ser:

  • El pasaporte debe ser un requisito ineludible para todos los productores (de la categoría de productos en cuestión) que comercialicen sus productos en el mercado único europeo (por “productor” ha de entenderse también cualquier importador). Son ellos los responsables de que esos productos tengan asociado su correspondiente pasaporte (si bien, para ello, deberán contar con su cadena de proveedores principales). 

  • El pasaporte no va a ser un PDF alojado en una WEB sino un conjunto de datos granulares, estructurados y legibles a través de máquinas lectoras que conecte, entre otros, a consumidores, productores y aduanas con distintos permisos de acceso (público, grupos legítimos y autoridades aduaneras). 

  • La implantación del pasaporte busca un triple foco en identidad, trazabilidad y características del producto, productor e instalaciones productivas con tres niveles de granularidad: artículo individual, lote (batch) y modelo. Pero no todas las categorías de productos pueden responder en la práctica a ese esquema. 

  • La implantación del pasaporte tiene, también, en sus tres diferentes permisos de acceso, un importante reto en privacidad y ciberseguridad; su control de acceso basado en roles debe proteger secretos comerciales, garantizar que los competidores no puedan extraer información sensible o que el consumidor vea ciertos aspectos mientras que las aduanas vean su compliance

  • La implantación del pasaporte requerirá importantes esfuerzos en gestión de datos (mayor cuantos más campos se exijan en una categoría de productos), en su tratamiento, conversión al formato adecuado y almacenamiento (custodia) y, en su caso, en su transferencia digital. Y, en consecuencia, aquellos sectores de aplicación deberán hacer un elevado esfuerzo de digitalización

  • La generación de la infraestructura recaerá en los productores (y sus principales proveedores), que alojaran y mantendrán (custodia) la base de datos detallada del producto y deberán comunicar las identificaciones de sus productos a un registro central europeo para que las aduanas puedan verificar la existencia y validez de esos identificadores. 

  • Las aduanas deberán verificar la presencia y formato de los datos obligatorios, aumentando la trazabilidad y bloqueando aquellos productos con pasaportes incompletos o no conformes estructuralmente. Sin embargo, ese esquema no valida la veracidad de los datos incorporados. Por lo que las revisiones ex post de los productos importados seguirán siendo vitales.

Dicho esto, vemos cómo se van despejando poco a poco los aspectos relacionados con el pasaporte digital de producto. En este mayo se han publicado seis de los nueve estándares CEN-CENELEC JTC 24 que definirán la arquitectura de estos pasaportes. Se corresponden con los de: (1) protocolos de intercambio EN 18216, (2) identificadores EN 18219, (3) soportes de datos (QR, RFID, NFC) EN 18220, gestión de accesos, (4) procesamiento y almacenamiento EN 18221, (5) interfaces de programación EN 18222 y (6) interoperabilidad EN 18223.

Como recomendaciones: tanto los productores como sus proveedores deberán abandonar sus silos de información, elevar sus niveles de digitalización para que sus ERP/PLM internos inyecten sus datos automáticamente a través de las APIS definidas por el JTC 24 -para no perder competitividad- y hacer, en este caso los productores, que toda la información del DPP transicione a formatos de datos estructurados, basados en un lenguaje común e interoperables entre plataformas.

Ir preparándonos, en definitiva, para:

  • Mapear los datos que recogemos actualmente con el contenido propuesto para la familia de productos en cuestión que va siendo publicado. 
  • Evaluar nuestra capacidad de adaptación a los códigos de identificación que se citan en esas publicaciones como columna vertebral de trazabilidad. 
  • Prever la adaptación de nuestros sistemas ERP/PLM (o su sustitución) para la generación y comunicación automática de datos estructurados (Ver APIS).

Mencionar que el JRC encargado por la Comisión de los estudios preliminares sobre productos para elaborar sus futuros actos delegados, mantiene en consulta previa hasta el 10 de julio un primer documento de contenidos para prendas de vestir. De esto hablaremos en un segundo artículo.

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